Breve Historia de la Organización de la Iglesia Triunfante

“El trato de Dios con su pueblo debe mencionarse con frecuencia. ¡Cuán a menudo el Señor levantó los hitos en su trato con el antiguo Israel! A fin de que no olvidasen la historia pasada, ordenó a Moisés que inmortalizase esos acontecimientos en cantos, de manera que los padres pudiesen enseñárselos a sus hijos. Habían de levantar monumentos recordativos bien a la vis- ta. Debían esmerarse para conservarlos, a fin de que cuando los niños preguntasen acerca de esas cosas, les pudiesen repetir toda la historia. Así eran recordados el trato providencial y la señalada bondad y misericordia de Dios en su cuidado y la liberación de su pueblo. Se nos exhorta a traer “a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido ilumi- nados, sufristeis gran combate de aflicciones”. Hebreos 10:32. El Señor ha obrado como un Dios realizador de prodigios en favor de su pueblo en esta generación. Es necesario recordar con frecuencia a los hermanos jóvenes y ancianos, la historia pasada de la causa de Dios. Necesi- tamos relatar a menudo la bondad de Dios y alabarle por sus obras admirables. —Testimonies for the Church 6:364-365; Joyas de los Testimonios 3:30-31.” Mensajes Selectos tomo 3, 367

Este artículo ha sido elaborado como un primer paso para cubrir la necesidad de un registro del desarrollo de la organización dentro del movimiento de la Iglesia Triunfante. También ha sido elaborado para proporcionar un registro de las resoluciones tomadas en las conferencias orga- nizacionales del movimiento, celebradas en 2017 y 2018. Como ha sido mucha la historia que ha sucedido antes y después de estas dos conferencias, este documento ha sido escrito más bien como una narración, con lo que esperamos dar un mayor contexto a dichas conferencias y a las decisiones tomadas en ellas.

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La Iglesia Triunfante

A medida que nuestros miembros fueron aumentando, resultó evidente que sin alguna forma de organización habría gran confusión, y la obra no se realizaría con éxito. La orga- nización era indispensable para proporcionar sostén al ministerio, para dirigir la obra en nuevos territorios, para proteger tanto a las iglesias como a los ministros de los miembros indignos, para retener las propiedades de la iglesia, para la publicación de la verdad por medio de la prensa, y para muchos otros objetos.

Sin embargo, había un fuerte sentimiento entre nuestros hermanos en contra de ella. Los adventistas del primer día eran enemigos de la organización, y la mayor parte de los ad- ventistas del séptimo día tenían las mismas ideas. … El orden es la ley del cielo, y debe ser la ley del pueblo de Dios en la tierra. (…)

La obra pronto ha de terminar. Los miembros de la iglesia militante que han demostrado ser fieles integrarán la iglesia triunfante. Al recapacitar en nuestra historia pasada, ha- biendo recorrido cada paso de su progreso hasta nuestra situación actual, puedo decir: ¡Alabemos a Dios! Mientras contemplo lo que el Señor ha hecho, me siento llena de asom- bro y confianza en Cristo como nuestro caudillo. No tenemos nada que temer del futuro, excepto que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido y sus enseñanzas en nuestra historia pasada. Podemos ser ahora un pueblo fuerte, si ponemos nuestra confian- za en el Señor; porque estamos manejando las grandiosas verdades de la Palabra de Dios. Tenemos todas las razones para estar agradecidos. Si andamos en la luz de los vivientes oráculos de Dios tal como brilla sobre nosotros, tendremos grandes responsabilidades, en correspondencia con la gran luz que Dios nos ha dado. Tenemos muchos deberes que realizar, porque hemos sido hechos depositarios de la verdad sagrada que debe ser dada al mundo en toda su hermosura y su gloria. Hemos contraído con Dios la deuda de usar toda ventaja que él nos ha confiado para hermosear la verdad por la santidad del carácter, y para proclamar los mensajes de amonestación, consuelo, esperanza y amor a los que están en las tinieblas del error y del pecado. Lt32-1892 Download: MensajeroAdventista-08w

La Organización

El gobierno de Israel se caracterizaba por la organización más cabal, tan admirable por su esmero como por su sencillez. El orden tan maravillosamente puesto de mani esto en la perfección y disposición de todas las obras creadas por Dios se veía también en el gobier- no hebreo. Dios era el centro de la autoridad y del gobierno, el soberano de Israel. Moisés se destacaba como el caudillo visible a quien Dios había designado para administrar las leyes en su nombre. Posteriormente, se escogió de entre los ancianos de las tribus un con- sejo de setenta hombres para que asistiera a Moisés en la administración de los asuntos generales de la nación. En seguida venían los sacerdotes, quienes consultaban al Señor en el santuario. Había jefes, o príncipes, que gobernaban sobre las tribus. Bajo estos había “jefes de mil, jefes de cien, y jefes de cincuenta y de diez” (Deuteronomio 1:15), y por últi- mo, funcionarios que se podían emplear en tareas especiales. PP 345.2

El Método

Número 06 – Marzo 2015

Mientras que la Iglesia Adventista paulatinamente tomó nota de la luz profética, como de los 2520 años o el tercer Ay de Apoc. 11 en relación con el 11.09.2001, no pierde tiempo en armar su contradicción a lo nuevo. Bajo estas circunstancias antiguos enemigos se convierten en compañeros; ministerios independientes se levantan y se unen al gran coro, intercambiando ideas y argumentos. Así sucedió en Inglaterra y muchos otros países. En los años 1930 hasta 1960 la Iglesia adoptó una técnica para interpretar la Biblia llamada “Método Histórico Crítico” que Surgió en el siglo antepasado en Alemania y luego abrió ramas a diversas variantes extremas y más moderadas. Algunos teólogos dirían que nuestra iglesia entiende la Bíblia de una manera histórica-crítica; pero bajo otros conceptos domina la Palabra mediante erudición, (técnicas de estudio, manejo de los idiomas antiguos, conocimiento de la historia, cultura y sociología etc.) y ha educado las mentes de los estudiantes en los seminarios y universidades adventistas para servir a las iglesias con el vino de Babilonia.

El Diálogo

Número 05 – Marzo de 2014

– Un diálogo entre Restrepo Jr. Y Pippenger – III Queremos mostrar las diferentes comprensiones de la verdad presente, y la lógica de las interpretaciones. Las conclusiones son muy diferentes. Como la influencia de los ministerios de ambos se extienden no solamente a toda Latinoamérica, sino a todo el mundo, podemos estudiar en este intercambio lo que a muchos de nosotros interesa o inquieta – Serie 2520: Preguntas y Respuestas.

Respuestas

Estos son los temas de la cuarta edición del MensajeroAdventista:
– Los 2520 – Respuestas a las críticas
– Un diálogo entre N. Restrepo Jr. y J. Pippenger, Parte II
– Un texto clave para el Adventismo por primera vez en español: “HE AQUÍ EL ESPOSO, SALID A RECIBIRLE” por Samuel Snow

La Reunión

Estos son los temas de la tercera edición del MensajeroAdventista:
– Los 2520 – La Reunión
– Una entrevista sobre el significado de los 7 tiempos para hoy
– Navidad – fiesta pagana
– Nuevas traducciones de E. G. White
– Un diálogo entre N. Restrepo Jr. y J. Pippenger, Parte I

La Gran Dispersión

Número 02 – Mayo de 2013

Los 2520 – Segunda Parte
“En el año duodécimo de Acaz rey de Judá, comenzó a reinar Oseas hijo de Ela en Samaria sobre Israel; y reinó nueve años. E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, aunque no como los reyes de Israel que habían sido antes de él. Contra éste subió Salmanasar rey de los asirios; y Oseas fue hecho su siervo, y le pagaba tributo.” 2R 17:1-3

La Profecía de los 2520

Número 01 – Febrero de 2013
Una de las profecías que en el glorioso movimiento adventista nos sacó de la experiencia babilónica fue el período profético más largo, hallado en las Sagradas Escrituras. Pero este tiempo había caído en olvido y recién el 2005 volvió a nuestra consciencia. Teníamos que estudiar y redescubrir su significado; hoy lo comprendemos y también podemos explicar algunos detalles que para los pioneros habían quedado sin solución.