La Iglesia Triunfante

A medida que nuestros miembros fueron aumentando, resultó evidente que sin alguna forma de organización habría gran confusión, y la obra no se realizaría con éxito. La orga- nización era indispensable para proporcionar sostén al ministerio, para dirigir la obra en nuevos territorios, para proteger tanto a las iglesias como a los ministros de los miembros indignos, para retener las propiedades de la iglesia, para la publicación de la verdad por medio de la prensa, y para muchos otros objetos.

Sin embargo, había un fuerte sentimiento entre nuestros hermanos en contra de ella. Los adventistas del primer día eran enemigos de la organización, y la mayor parte de los ad- ventistas del séptimo día tenían las mismas ideas. … El orden es la ley del cielo, y debe ser la ley del pueblo de Dios en la tierra. (…)

La obra pronto ha de terminar. Los miembros de la iglesia militante que han demostrado ser fieles integrarán la iglesia triunfante. Al recapacitar en nuestra historia pasada, ha- biendo recorrido cada paso de su progreso hasta nuestra situación actual, puedo decir: ¡Alabemos a Dios! Mientras contemplo lo que el Señor ha hecho, me siento llena de asom- bro y confianza en Cristo como nuestro caudillo. No tenemos nada que temer del futuro, excepto que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido y sus enseñanzas en nuestra historia pasada. Podemos ser ahora un pueblo fuerte, si ponemos nuestra confian- za en el Señor; porque estamos manejando las grandiosas verdades de la Palabra de Dios. Tenemos todas las razones para estar agradecidos. Si andamos en la luz de los vivientes oráculos de Dios tal como brilla sobre nosotros, tendremos grandes responsabilidades, en correspondencia con la gran luz que Dios nos ha dado. Tenemos muchos deberes que realizar, porque hemos sido hechos depositarios de la verdad sagrada que debe ser dada al mundo en toda su hermosura y su gloria. Hemos contraído con Dios la deuda de usar toda ventaja que él nos ha confiado para hermosear la verdad por la santidad del carácter, y para proclamar los mensajes de amonestación, consuelo, esperanza y amor a los que están en las tinieblas del error y del pecado. Lt32-1892 Download: MensajeroAdventista-08w

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